Todos empezábamos a estar ya cansados del aislamiento, cuando hace un par de domingos que vuelve a retrasarse la desescalad, a fase 1; muchos esperaban ya poder ver a sus seres queridos, o de alguna manera, aliviar el aislamiento.
Muchas familias con niñes en casa, informan de que sus hijes se han adaptado bien al confinamiento, a la escuela online y las tareas en casa. Muchas otras, hablan desbordadas de la gran carga de trabajos y tareas, del tener que ser profes en casa sin serlo, y de la aparición de conflictos, recaída o empeoramiento en problemas de conducta previos.

Lo cierto es que la situación que estamos viviendo es un caldo de cultivo para los problemas emocionales, y de conducta si tenemos niñes o adolescentes en casa, con dificultades previas o no. No es de extrañar incluso que el Colegio oficial de Psicólgoos de Madrid incluso desarrollara entre sus materiales de recomendaciones para el confinamiento, uno dirigido a las personas con trastornos de salud mental.
https://www.copmadrid.org/web/publicaciones/guia-de-orientaciones-para-el-manejo-psicologico-para-personas-con-trastornos-mentales-y-su-familia
Quienes sufrían ansiedad, problemas relacionados con el rendimientoa académico..., pueden estar acusándolos más; quienes presentaban dificultades para la regulación emocional, encerrados en casa y viviendoesta situación excepcional, se están enfrentando a un verdadero reto.
Quizá normalizarlo, y entender que es lógico que esto esté pasando no ayude mucho. Quizá sí, si calma esos mensajes de culpa que nos manda nuestra cabeza, o de desesperación, pensando "por qué nos pasa esto", o "qué hemos hecho mal" cuando tenemos un niñe a adolescente en casa con problemas de conducta como explosiones de ira, que se pueden repuntar en esta situación.
Algunas claves que debemos recordar son: que nosotros somos su calma, que nuestra conducta modela la suya, y que se gana más con miel que con palos.
- El primer paso para facilitar la regulación emocional de un niño, darle apoyo cuando está desbordado o fuera de control, y ayudarle a tranquilizarse, es hacer esto primero conmigo misma. Tú eres su calma. Si te desbordas, pierdes el control, estás tenso, gritas, esto no le ayudará a calmarse, todo lo contrario. A veces, nuestra intención va reñida con nuestros actos. Obsérvate, y le enseñarás a observarse.
- Para un momento en medio de esa tormenta y pregúntate cómo estás, identifica si te estás alterando, y si puedes hacer algo para volver a la calma; quizá sea necesario un tiempo fuera, para ti: Si vas a comenzar a grtiarle, márchate, para tranquilizarte y retomar la situación después. Pues si cuando algo te frustra y sobrepasa, gritas, cuando tu peque se sienta así, hará lo mismo.
- Recuérdale de forma calmada la norma o límite; explícale en positivo lo que esperas de él/ella, lo que quieres que haga, en lugar de lo que no (utiliza lenguaje propositivo, es decir, con propósito). Anticipa las consecuencias lógicas que tendrá su comportamiento, si cuando acabe de hacer los deberes podrá jugar, o si no tendrá acceso a algún juego como por ejemplo dispositivos electróncios si no completa su tarea.
Trata de darle tanto una salida buena, si vas a anticipar consecuencias negativas, pues sin opciones, es más fácil que se mantengan firmes en el reto.
Todo esto es muy complicado de poner en marcha, más aún en un momento de enfado, y lleva práctica, pero justamente esta es la clave: cuanto más tratemos de poner en marcha estas estrategias, de forma calmada, más fácil nos será intentarlo la próxima vez; además, no estaremos alimentando los nervios de los niños con los nuestros, y será más sencillo para ellos comprender lo que queremos que hagan.
***REFUERZA EL COMPROTAMIENTO POSITIVO CUANDO OCURRA, AUNQUE HAYA SIDO TRAS MUCHA GUERRA. Pues si tras todo, cuando el niño lo hace, no vale de nada, las probabilidades de volver a intentarlo se reducen mucho.
Otra de las claves que siempre repito, aunque parezca una disciplina laxa, es la Flexibilidad. Porque muchos problemas de conducta infantil vienen de la absoluta falta de límites, y por ese miedo a ser "blandos", y que sus hijes no tengan disciplina ni sean responsables, muchas familias se van al extremo opuesto de la sobreexigencia. Pero la realidad es que una gran cantidad de los problemas de conducta que vemos en consulta, se relacionan con todo lo contrario. Ser demasiado estricto también crea problemas de comportamiento.
Trata de ser flexible, dales un tiempo razonable para hacerte caso, pues la presión constante de tener que hacer lo que te dicen, cuando te lo dicen, como te lo dicen, todo el dia, es un estrés que sólo experimentan los niños. En nuestro trabajo generalmente no estamos bajo instrucciones constantes e inmediatas, ni sufrimos un conflicto cada vez que no lo hacemos perfecto. Puede que tengamos un trabajo con gran presión, pero la supervisión constante que tiene la conducta de un niño, fuera de su horario escolar, también en su vida doméstica, es quizá algo que los adultos no permitiríamos, o incluso calificaríamos de otra cosa más seria.
Deja espacio para que tus hijes se equivoquen y se atengan a las consecuencias lógicas de lo que hacen. En otro post hablaremos en más profundidad de qué son las consecuencias lógicas.
Por el momento, comenzar por observarme, y dar un paso atrás para examianr la situación, volver a la calma, antes de dirigirme a mi peque, para así hacerlo de una manera más positiva (que generalmente será más efectiva), ya es más que un comienzo, es un gran trabajo y esfuerzo de las madres y padres. Ser consciente en mi rol parental supone desaprender muchas cosas, y practicar muchas otras que quizá parezcan contraintuitivas. Date tiempo, cultiva la paciencia contigo, y serás así más paciente con quienes quieres.
Si los problemas de comportamiento que estáis viviendo en casa se mantienen intensos o perduran en el tiempo, o bien la emocionalidad que estáis experimentando estos días está desbordada y os encontráis sin recursos, por supuesto consultar con un especialista siempre es buena opción.
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